Boletín Octubre 2017

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Pueblos Indígenas - Ishir

“Nuestro enemigo era el yaguareté; ahora, el hombre, que destruye todo”

Imagen del post © Obra de Ogwa Flores Balbuena, artista del pueblo Ishir (Portal Guaraní)

Chaco, Alto Paraguay. Por Carlos Elbo Morales. Enemigo y símbolo. Para la nación Ishir, la lucha contra el yaguareté viene desde tiempos inmemorables, teniendo como base un relato que fue pasando de generación en generación. Pero esta tradición poco a poco va desapareciendo, como los bosques que sirven de refugio al felino más grande de América.

El pueblo Ishir tiene una especial relación con el felino dentro de su cultura. En la antigüedad, el que cazaba uno de estos animales era designado cacique de la tribu y usaba la piel de la presa.

"Desde el principio, el yaguareté es el enemigo del ishir", cuenta Aníbal Roy, actuario de Justicia en la localidad de Puerto Diana, Chaco, e integrante de este pueblo originario. Revela también que la víbora es otro animal al que consideran su rival.

Roy comenta que el felino es visto como un gran jefe entre los animales. "El que se elige como cacique es estimado como alguien valiente, con mucha fuerza y coraje. Lleva consigo ese poderío del yaguareté", explica Roig, quien también fue líder en Puerto Diana, comunidad ubicada a unos cinco kilómetros del casco urbano de Bahía Negra.

EL RELATO ISHIR. La narración del pueblo Ishir, cuya difusión para esta nota fue autorizada por don Roy, cuenta que una mujer había ido al monte con otras detrás de una fruta. Ahí fue capturada por un yaguareté.

La indígena había tenido un hijo y cuando ocurrió el rapto, el niño era muy pequeño. Ya de mayor se enteró de lo que pasó con su madre. Decidió ir a rescatarla. Ella, por su parte, ya había tenido dos hijos con el felino. Luego de encontrarla y convencerla de volver, dio muerte a sus dos hermanos y dejó mal herido al padre animal. Para esto, contó con la ayuda de su madre. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos del joven, su madre decidió volver al monte.

CEREMONIA. Para ocupar el cargo de cacique, uno debía matar un tigre y traer su cola, En la ceremonia de asunción, el nuevo líder portaba una especie de gorra hecha con la piel del animal. "Me sentí muy orgulloso de portar ese birrete, porque esa es la jerarquía que asumo y también es mi cultura. Sin ese birrete, no soy nada, porque es eso lo que me da poder", describe el referente ishir.

Cuenta también que en décadas anteriores, cuando un joven cazador maltrataba a su esposa era puesto a prueba. Los ancianos esperaban el momento en que aparezca por la zona un yaguareté. En ese momento, invitaban al maltratador a atrapar al animal, para ver si mostraba el mismo coraje que imponía a su compañera. Si no cumplía, era sometido a golpes en el estómago y si reincidía, el castigo era más cruel.

ENEMIGO. Los tiempos cambiaron. El tigre dejó de ser una amenaza para los ishir. "Ahora hay una nueva: Son los extranjeros que vienen a echar el monte. No existe el tigre y ellos son la amenaza para nosotros, el pueblo Ishir", explica Benigno Giménez, ex director de la Escuela Básica Nº 5825 de la Comunidad Indígena de Puerto Diana y ahora técnico pedagógico de la Supervisión Z1 Educación Indígena.

La afirmación sobre el nuevo enemigo es acompañada por don Aníbal. Ambos señalan que el avasallamiento que realizan los extranjeros también tiene como fin quedarse con los territorios ancestrales. Giménez cuenta también que los responsables sobre políticas que tienen que ver con la tierra, no realizan consultas a los referentes de las comunidades Ishir.

“CUANDO UN ANTIGUO HABITANTE FALLECE, SE PIERDE UNA BIBLIOTECA”. Aún falta apoyo del Estado, que ayude a preservar la cultura y tradiciones, sobretodo la oral, señala el docente. Advierte, además, que cuando un antiguo habitante fallece, se pierde una biblioteca. Roy confiesa que no todos los jóvenes de la comunidad siguen con la tradición. "Algunos respetan y otros no tienen interés en la historia".

Fuente: Diario Última Hora