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El Chaco Paraguayo

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El extenso territorio del Gran Chaco Americano contiene zonas que se pueden diferenciar en relación a su ubicación geográfica, al clima, al relieve, u otros criterios. Así se suele hablar del Bajo Chaco, Chaco Seco, Chaco Húmedo, y de Transición. Pero, en todo caso, debe distinguirse un Chaco Austral (ubicado, según diferentes autores, al sur del río Bermejo, en Formosa, Argentina) y un Chaco Boreal, donde se encuentran las porciones chaqueñas paraguaya y boliviana.

El Chaco paraguayo, con una superficie aproximada de 245.000 Km2, que representa algo menos del 60% del territorio nacional, comprende la totalidad de la Región Occidental o Chaqueña del país, y ocupa los departamentos de Presidente Hayes,  Boquerón y Alto Paraguay.

Al igual que el Gran Chaco en su conjunto, el Chaco Boreal paraguayo presenta marcados gradientes, es decir, variaciones espaciales de sus variables climáticas y estructurales. De este a oeste se incrementan la aridez, la amplitud térmica (diferencias entre la máxima y la mínima, diaria y en promedio), la continentalidad (los contrastes climáticos que aumentan con la lejanía de la costa marina o de los grandes ríos), la altitud, que va desde los 90 hasta cerca de 400 m sobre el nivel del mar. De sur a norte disminuye el promedio anual de los días de helada, y aumenta la temperatura media. En el extremo oeste se encuentra el llamado polo de calor de América del Sur, con temperaturas de hasta 45º, y un bolsón de máxima aridez, donde se ubica el Parque Nacional Médanos del Chaco.

Ecológicamente, como dijimos, el Chaco se puede definir como una sabana subtropical templada (o sea, una llanura con una estación seca y otra húmeda), con herbáceas, árboles y arbustos, dispuestos a veces en forma rala y abierta, otras formando un bosque alto y seco, o palmares inundables. También son de destacar pequeños sectores con suelo salino, y sobre todo, los bosques en galería acompañando riachos y arroyos (señalar que los cursos que lo cruzan y desaguan pertenecen a la Cuenca del Plata y van a desembocar al río Paraguay). Dispersos en el interior encontramos varios tipos de humedales.

Todo esto se da siguiendo a un modelo de mosaico característico, como se indicó, en el que las formaciones mencionadas se entremezclan en un complejo paisaje que se repite en todo el Chaco, con variantes según la aridez, la altitud, el número de días de helada anuales y el tipo de suelo.