El Chaco

Gente Ambiente y Territorio Inicio / El Chaco

Flora y Fauna

Imagen del post

La flora es el elemento que mejor permite captar la unidad del Gran Chaco como región. Su estructura, composición y la variación en las comunidades y asociaciones dependen del tipo de suelo, de la altitud, de las inundaciones y del clima de cada sector chaqueño.

El Gran Chaco cuenta con más de 4.000 especies de plantas: árboles, arbustos y pastos, que se combinan en un paisaje mixto. Los bosques cubren cerca de la mitad del Chaco, y son tanto más xerófitos, adaptados a la aridez, cuanto más escasa la cantidad anual de lluvia.

Entre las especies dominantes aparecen los quebrachos, urundey, lapachos, curupay, timbó, varias lauráceas, el guayacán, palo santo, coronillo, ybyra- pyta, samuhu, guayaibi, la palma caranday, acompañadas de muchas otras.

En el norte del Chaco Boreal paraguayo hay áreas con médanos y manchones de suelos salinos o halófilos, que como los bordes de los cursos de agua y lso humedales incluidos en el paisaje chaqueño, tienen una flora y una fisonomía propia.

También aparecen especies arbóreas o arbustivas invasoras, con gran resistencia ecológica, que colonizan rápidamente los sectores en los que se producen alteraciones de la vegetación.

La fauna chaqueña es diversa en cuanto a especies y abundante por el número de individuos. Son notables las adaptaciones a la sequedad, el predominio de la vida nocturna, la abundancia de los hábitos crípticos (vida oculta bajo troncos, cortezas, excrementos secos, piedras), la inactividad estacional, las especies cuyo desarrollo se acelera o se paraliza temporalmente, enterrándose o por letargo, los mecanismos fisiológicos especiales parael ahorro de agua y la tolerancia térmica al calor y el frío extremos.

Los invertebrados presentan la diversidad más alta y mayor abundancia de individuos. Destacan los artrópodos (en especial insectos, arácnidos y diplópodos o ambuá) y moluscos (caracoles). Aunque apenas existe información, es posible que el número de especies de artrópodos chaqueños supere las 100.000. Las abejas (meleras, tapesu`a y rubito), las hormigas (en especial las ysau, que hacen enormes cuevas en las que cultivan hongos), los termites (kupi`i), además de los coleópteros, son los más destacados por su abundancia o por el papel que juegan en los ecosistemas.

La fauna mejor conocida en el espacio chaqueño es la de vertebrados. Ecológicamente hay especies generalistas, con mucha tolerancia ecológica, y  otras especializadas para los ambientes extremos. En los humedales dispersos del Chaco Paraguayo los peces son poco abundantes, al igual que ocurre en el Bajo Chaco, excepto en la cuenca de los ríos Pilcomayo y Paraguay. Respecto a los anfibios y reptiles (batracios, tortugas, yacarés, lagartos, serpientes) el Gran Chaco contaría con unas 271 especies, si contamos también las marginales; pero el número de las estrictamente chaqueñas se reduce a cerca de 130 especies. Los batracios ocupan el Chaco en forma discontinua, según la disponibilidad de agua, indispensable para su reproducción a lo largo del ciclo anual. Las especies características del Chaco presentan adaptaciones para soportar la aridez, como el letargo o las secreciones protectoras de la piel ante la desecación, o siguen mecanismos como hacer nidos de espuma, enterrarse temporalmente en la época seca, etc.

Viven en aguas permanentes o temporales, otros habitan humedales salinos o son terrestres y ocupan cuevas de vertebrados, algunos viven bajo cortezas o en troncos muertos. En el Chaco Boreal paraguayo se conocen 21 especies de saurios, incluyendo las anfisbenas o yvyja. De las 73 existentes en el Gran Chaco, algunas son estrictamente chaqueñas. En este caso se encuentra también cerca de la mitad de la fauna de serpientes del Gran Chaco (con casi 21 especies exclusivas). En cuanto a las tortugas, viven en la región tres especies terrestres y una acuática. Además hay dos especies de yacarés, uno de ellos, el jacare overo o de hocico corto, de menor talla, que es el más común, pues el otro, el negro, solo ocupa cuerpos de aguas marginales.

Se han citado numerosas especies de aves en el Chaco, de las cuales 536 fueron registradas en el Chaco Boreal Paraguayo. Aparte de las sedentarias, deben mencionarse las migrantes desde y hacia el área chaqueña, las que la visitan temporalmente, transeúntes, y de presencia ocasional, además de apariciones transgresivas (más allá de su área habitual), e incluso apariciones accidentales. Pero sólo un reducido número de ellas son típicamente chaqueñas, realmente propias del Chaco (los endemismos chaqueños no superan las 30 especies y subespecies). El interés de la avifauna chaqueña se debe no sólo a estas últimas (los endemismos), sino a las asociaciones de especies o de estas con formas particulares de paisaje.

En comparación con otras áreas templado – subtropicales de la extensión del Gran Chaco, su fauna de mamíferos es poco diversa. En total, se acerca a las 200 especies, 119 de ellas registradas en el Chaco Boreal Paraguayo. Debido principalmente al reciente origen del paisaje actual en el tiempo geológico (12.500 años), no existen muchas endémicas. Entre ellas revisten especial importancia el tagua, el pichi ciego, roedores como los angujá- tutú y otros, comprendiendo algunos marsupiales (de los géneros Monodelphis, Didelphys y Gracilinamus). Los micromamíferos (los que pesan menos de 50 gramos) son los que han requerido mayores ajustes adaptativos, al terminar la aridez glaciar, para ocupar el espacio chaqueño.

Posiblemente existen remanentes de pobladores antiguos, como el género Graomys y las especies subterráneas de Ctenomys (angujá- yvygui o angujá- tutú). A ellas se sumaron especies venidas de las sabanas norteñas, y otras amazónicas que se desplazaron a lo largo del valle del río Paraguay. Además hay especies del Cerrado que llegan al área de Chovoreca y al norte del Cerro León. Corresponde resaltar que los murciélagos constituyen un alto porcentaje de los mamíferos chaqueños. Están representados por una alta variedad de fitófagos, insectívoros y un hematófago, que se alimentan en diferentes sustratos: acuáticos, aéreos, arbóreos y terrestres.

El bolsón de aridez en los Médanos del Chaco y de la zona inmediata boliviana presenta una clara distinción en su fauna de mamíferos y comprende como elemento excepcional al guanaco.