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La Gente del Chaco

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Por sus características geográficas, el Chaco Paraguayo ha permanecido hasta algunas décadas atrás semi-aislado de la vida nacional, y aunque ocupa el 60% del territorio, aparece como un espacio de baja densidad poblacional ocupado por sólo el 2,5% de los habitantes del país. A lo largo de la historia ha sido considerado como “tierra indígena”, con una densa profusión de culturas y tradiciones; en nuestros días se considera que alberga hasta 13 etnias diferentes. Incluso en pleno año 2004, concretamente el día 3 de marzo, el impacto sobre el medio causado por el avance de la frontera agropecuaria hizo salir del monte a algunos de los últimos ayoreos silvícolas.

La población indígena representa la diversidad cultural básica de un país multiétnico como el Paraguay, desde un punto de vista cultural, lingüístico y de identidades. Sin embargo, este aspecto ha sido tradicionalmente poco considerado hasta mediados del siglo XX. La vasta parcelación y enajenación de la tierra iniciada a fines del siglo XIX y continuada en el XX, ignoró a la notable diversidad indígena chaqueña y contribuyó en buena medida a la grave situación en que se encuentran actualmente los pueblos.

La superficie de la Reserva de la Biosfera Chaco-Paraguay (Categoría MaB-Unesco, 2005) alberga los siguientes grupos indígenas: ayoreos (moros) en la mayor parte del territorio, incluyen una serie de grupos y tribus; los ishir o chamacocos en la zona oriental próximos a los ríos Paraguay y Negro; los Guaranís Ñandéva (tapiete) en el extremo occidental y los Guaraníes occidentales (guarayos o chiriguanos) en la zona suroccidental.

La mayor parte de los indígenas chaqueños están dispersos, alejados de sus tierras ancestrales y sin tierra propia donde puedan desarrollar sus actividades esenciales. Han sido obligados a cambiar su estilo de vida de cazadores- recolectores y a trabajar marginados en los establecimientos ganaderos o como mano de obra ocasional en los centros urbanos.

Aparte de la población indígena, es indispensable mencionar a la comunidad mennonita, que viven en el centro del Chaco agrupadas en tres núcleos: Filadelfia o Fernheim, Loma Plata o Mennon y Neuland. Instalados desde el segundo tercio del siglo XX, han transformado para explotación ganadera casi un millón de hectáreas. Sus actividades han tenido profundas repercusiones ambientales, antropológicas, sociales y económicas.

Mencionar también a los peones criollos y propietarios de estancias ganaderas paraguayos y extranjeros distribuidos por todo el territorio y a las Fuerzas Armadas y sus destacamentos, algunos de los cuales se encuentran en los lugares más remotos de la Reserva de la Biósfera Chaco - Paraguay.